2026 Meditaciones de Cuaresma

Nuestras meditaciones de 2026 han sido escritas por la hermana Mónica Clara, una monja episcopal y autora que inesperadamente se convirtió en estrella de TikTok. Estas meditaciones son una invitación a redescubrir, o profundizar, los hábitos de orar, adorar leer las Escrituras. Estos hábitos santos nos arraigan en Dios y le dan forma, significado y dirección a nuestras vidas.

18 DE FEBRERO — 21 DE FEBRERO

MIÉRCOLES DE CENIZA, 18 de febrero

El fariseo, de pie, oraba consigo mismo de esta manera: «Dios, te doy gracias que no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni aun como este publicano. Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo». Pero el publicano, de pie a cierta distancia, no quería ni alzar los ojos al cielo sino que se golpeaba el pecho diciendo: «Dios, sé propicio a mí, que soy pecador».

— Lucas 18:11-13

La Cuaresma puede ser un tiempo para renunciar a vicios superficiales, como el azúcar o el chocolate, pero también puede ser un momento para sumergirse profundamente en nuestras propias almas para determinar qué cosas nos separan de Dios. A las mentes modernas a menudo no les gusta la idea de la sombría penitencia cuaresmal; sin embargo, en nuestro tiempo hay maneras compasivas de reformular la práctica y verlas como superación personal. El fariseo en la lectura de hoy no ve la necesidad de superación personal. Él cree que es justo porque ayuna dos veces por semana y diezma fielmente. El publicano o recaudador de impuestos, por otro lado, es honesto consigo mismo y admite sus faltas. Lo desespera que haya cosas que lo separan de Dios porque anhela estar más cerca de su amoroso Creador.

Jesús cuenta esta parábola a “unos que confiaban en sí mismos como que eran justos y menospreciaban a los demás” (Lucas 18:9). Sabía que estaban siendo injustos porque juzgaban a los demás mientras pensaban que eran irreprochables. En el Programa de los Doce Pasos (que ayuda a las personas con problemas de adicción), este tipo de enfoque se llama “tomar el inventario de otra persona”. En cambio, el Paso 4 requiere un inventario moral valiente y penetrante de nosotros mismos, un momento para un examen honesto y transformador de nuestras propias faltas.

Cuando trabajé en este paso con Alcohólicos Anónimos yo era como el fariseo, señalando las faltas de otras personas y felicitándome por ser tan virtuosa. Pero pronto me consterné al darme cuenta de que mis tendencias a complacer a la gente eran en realidad una forma de deshonestidad, y los temores que me mantenían cautiva me estaban dañando y separando de Dios. Todavía hago un inventario con regularidad, y me humilla cuando me doy cuenta de cuántos defectos de carácter necesito dejar de lado.

Reflexiona: En esta temporada de oración y de dejar cosas de lado, ¿puede ofrecerle a Dios tus miedos y hábitos perjudiciales y pedirle a Dios que te libere de ellos?

JUEVES 19 de febrero

Yo te he glorificado en la tierra, habiendo acabado la obra que me has dado que hiciera. Ahora pues, Padre, glorifícame tú en tu misma presencia con la gloria que yo tenía en tu presencia antes que existiera el mundo. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste. Tuyos eran, y me los diste; y han guardado tu palabra.

— Juan 17:4-6

Durante muchos años, practiqué mi fe por mi cuenta, pensando que yo estaría bien sin asistir a la iglesia. Tenía treinta y tantos años cuando me di cuenta de que mi aislamiento no estaba funcionando: estaba en el mismo lugar de crecimiento espiritual que cuando dejé de asistir a la Iglesia. Me di cuenta de que necesitaba una comunidad. Cuando comencé a asistir a la iglesia con regularidad, mi fe comenzó a crecer a pasos agigantados. Me acerqué aún más a Dios después de unirme a una comunidad religiosa donde todas nos ayudamos unas a otras en el camino a nuestro hogar con Dios.

En este pasaje del Evangelio de Juan, los discípulos son testigos de cómo el Hijo ora al Padre, pidiéndole a Dios que lo glorifique “con la gloria que yo tenía en tu presencia antes que existiera el mundo”. La oración es parte de un discurso de despedida que ocurre después de la Última Cena, la noche anterior a la Crucifixión.

Al orar a Dios, Jesús nos muestra que él y el Padre son uno, pero también son parte de una relación entre las personas coiguales y coeternas de la Trinidad. La naturaleza humana de Jesús invoca su naturaleza divina y revela una verdad que es difícil de comprender para las mentes humanas: un Dios y, sin embargo, tres personas distintas.

Jesús también nos muestra cómo debemos orar. Él es completamente divino pero también completamente humano, por lo que necesita pedirle a Dios fuerza al igual que nosotros. Y ora en comunidad, como deberíamos hacerlo también nosotros.

Reflexiona: ¿Cómo te ha ayudado tu comunidad de fe a profundizar tu conexión con Dios?

VIERNES 20 de febrero

No ruego que los quites del mundo sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.

— Juan 17:15-19

La lectura de hoy continúa la oración de Jesús después de la Última Cena. Está preparando a sus discípulos para su muerte y resurrección, y le pide a Dios que los proteja después de que regrese al Padre. La fe que han puesto en Jesús es algo peligroso. Aunque ellos desean continuar su ministerio, podrían enfrentar encarcelamiento, tortura o muerte.

Entonces, ¿por qué continúan siguiendo a Jesús?

¿Por qué tantos creyentes en la iglesia primitiva eligieron el camino que a menudo los llevó a su propia muerte? ¿Por qué trajeron a sus amigos, su familia e incluso a sus hijas e hijos a un movimiento que podía ser destruido por la opresión asesina del Imperio Romano?

¿Por qué seguimos creyendo, después de más de 2.000 años?

¿Por qué elegí seguir a Dios en una sociedad secular donde se considera que ser religioso es algo de ignorantes o retrógrados? ¿Por qué me arriesgué al ridículo y la humillación de ser feligresa mientras trabajaba en Hollywood y estaba rodeada de no creyentes? ¿Por qué no elegí la ruta fácil de evitar la religión para encajar con la gente atractiva y popular?

Creo que somos llamados a continuar la obra de Jesús por la misma razón que los primeros creyentes: hemos encontrado a Jesús y hemos visto la verdad. Hemos experimentado el vasto e infinito amor de Dios en nuestras propias vidas, y estamos dispuestos a hacer sacrificios para vivir como Dios quiere que vivamos.

Reflexiona: ¿Cuáles son algunas de las razones por las que sigue a Cristo? ¿Cuáles son algunos de los sacrificios que has hecho para ser un seguidor o seguidora de Cristo? ¿Habrá más sacrificios por delante?

SÁBADO 21 de febrero

Pero no ruego solamente por estos sino también por los que han de creer en mí por medio de la palabra de ellos; para que todos sean uno así como tú, oh Padre, en mí y yo en ti.

— Juan 17:20-21a

En este texto, Jesús continúa su oración, la más larga de todas sus oraciones en los Evangelios, y le pide a Dios una íntima cercanía entre él y todos los creyentes “para que todos sean uno”. Siempre me resulta fascinante que en ese tiempo y lugar el Mesías no viniera como un rey o un gran guerrero. No habló de poder y de guerra, ni de conquistar a los enemigos. Vino a la tierra como un hombre pobre que hablaba sobre compasión y vínculos—cosas que a las mentes modernas les resultan familiares, pero que las mentes antiguas pueden haber considerado confusas. Pueden haber pensado: “Si este Mesías ha venido a salvarnos, ¿cómo espera derrocar al Imperio Romano con solo hablar de amar y relacionarse con los demás?”.

En 2001, la Comunidad de San Juan Bautista ayudó a fundar un orfanato en Camerún, África Occidental, llamado Hogar del Buen Pastor. El lema del hogar, que cuida a más de cien niños y niñas de forma regular, es: “Que todos seamos uno”. El lema aparece en placas y pintado en las paredes de todo el orfanato. Un letrero sobre la puerta principal presenta estas palabras con una pintura de Jesús sosteniendo niños pequeños en su regazo.

La oración de Jesús nos muestra lo que Dios quiere de nosotros. Sus palabras y acciones en los Evangelios dejan en claro que Dios anhela que vivamos en paz como familia humana, amándonos unos a otros como Él nos ama. El trabajo de la Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo se basa en la colaboración interreligiosa e intercultural. Trabajan con socios episcopales y anglicanos, además de otros socios religiosos y seculares, utilizando un enfoque basado en la compasión y el respeto de la dignidad de todos los seres humanos. Trascender las diferencias teológicas y políticas ayuda a producir cambio más que la división y la exclusión.

Reflexiona: ¿Puede imaginarte un mundo en el que las divisiones hayan cesado y consideremos a cada ser humano como un miembro de nuestra familia?